Prólogo:
Había una vez, un niño llamado Sora, que vivía en un mundo de magia, dragones y mil maravillas. En este mundo, el Rey Demonio y el Héroe peleaban incesantes por conseguir dominar, pero siempre terminaba en un empate, por lo que esperaban varias décadas por la llegada de los nuevos contrincantes para que se decidiera, por fin, cual de los dos bandos ganaba.
Sora, por otro lado, era un niño relativamente normal. Vivía con sus padres y hermana mayor en una cabaña de madera un poco alejados del pueblo. Aun con estas, la vida de Sora era normal.
¿Que tenia de especial? Solo una cosa, era alguien increíblemente ágil memorizando si se dedicaba a entenderlo, pero no era alguien dedicado.
Entonces ¿Era un inútil? No, era un buen chico, ayudaba con los quehaceres a su madre, con algún que otro trabajo a su padre, y escuchaba a su hermana cuando le enseñaba algo. Después de todo, su hermana, Miko, era alguien con unas calificaciones impresionantes y era una postulante a soldado para pelear contra los Demonios.
Pero Sora entiende una cosa, si se va a dedicar a algo, lo hará con el alma...
Pero Sora entiende una cosa, si se va a dedicar a algo, lo hará con el alma...
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